4 abr. 2014

Pisando con suelas rojas

En mi último viaje a París, no pude dejar de ir a visitar (eso si, sin comprar) la tienda de uno de los maestros del calzado francés ubicada en la Rue Jean-Jacques Rousseau... Os suena “the red soles”?


Christian Louboutin, nació en 1964 en París. Desde niño ya estaba fascinado por los zapatos de las señoras y cuando llegó a la adolescencia, dibujaba diseños de zapatos en sus libros escolares. Su inquietud en el mundo del diseño de calzado comenzó cuando oyó una conversación delante de un cartel en el que se representaban unos zapatos femeninos de tacón muy estilado. El cartel estaba en el Museo de las Artes Oceánicas de París y la conversación giraba en torno a la inconveniencia de ese tipo de tacón alto, elegante y delgado que llegaba a rayar la madera de los suelos de las casas. Después de esta duda, Christian Louboutin comenzó a trabajar en un diseño que no dañara los suelos de madera.

Su pasión le hizo abandonar pronto la escuela, y recibir formación en la escuela Roederer estudiando dibujo y artes decorativas. Más tarde trabajó como aprendiz en el Folies Bergère (la famosa sala de música francesa) donde observó que las actrices y los actores tenían 2 complementos fundamentales a su arte, las plumas y el calzado. Esto desarrolló aún más su amor por los zapatos y llegó a decir que "nadie usa zapatos como un bailarín en el escenario".

Louboutin siguió su formación junto a Charles Jourdan, y trabajó como freelance en una gama de talleres ilustres como Maud Frizon, Chanel y Saint Laurent. En 1988, Louboutin se unió a Roger Vivier que en ese momento era conocido como el Fabergé del calzado y que había colaborado previamente con el taller de Dior en la década de 1950. Bajo las enseñanzas de Vivier, Louboutin aprendió el dominio de hacer zapatos y aumentó sus habilidades a un nuevo nivel. Vivier se dice que inventó el stiletto o tacón de aguja que tanto inspiró a un joven Louboutin.

En el año 1991 abrió su propia boutique en Paris donde comenzó a exponer sus diseños que llamaban la atención por la originalidad y múltiples colores además de que el arco del pie era muy remarcado, lo que otorga mayor elegancia y una forma de caminar más sexy. En seguida sus zapatos se hicieron conocidos por sus colores vibrantes y exotismo. Fue fundamental para llevar tacones altísimos de aguja (12 cm) en los años 90 y en la dedada de 2000. Su deseo de “ hacer que una mujer se vea sexy, hermosa, para que sus piernas se vean siempre que pueda”.

Un día miró uno de sus zapatos y pensó que le faltaba algo de energía. Tomó un barniz de uñas Chanel, de un furioso color rojo italiano, y pintó con él la suela. Desde entonces todos sus modelos tienen la suela de ese color y nadie ha logrado convencerlo de que lo cambie, sin importar la forma o el colorido de cada zapato.

Louboutin comenzó a usar el rojo en las suelas de los zapatos de mujer llegando a convertirse en una señal distintiva entre su calzado. Por este motivo, en 2008 patentó la suela roja y demandó a Yves Saint Laurent por utilizar ese color en las suelas de algunos de sus diseños. Está el rojo burdeos, el rojo bermellón, el rojo carmesí, el rojo pasión y, después, el rojo chino. La tonalidad inconfundible pero, hasta ahora, imitable, que tiñe las suelas de los diseños firmados por Christian Louboutin. No obstante, de hoy en adelante, ni Zara, niSaint Laurent Paris (antes Yves Saint Laurent) ni ninguna otra marca, podrán volver a emplearlo. Al menos, no dentro de los márgenes de la legalidad. Porque el tribunal al que Louboutin recurrió la sentencia que favorecía a su competencia ha fallado en favor del maestro zapatero a quien ha reconocido su derecho a registrar el color rojo. La demanda fue rechazada en un primer momento por el juez, alegando que un color no puede considerase marca registrada. Darle a un calzado el monopolio sobre un color, que además es de los más utilizados en productos femeninos, afectaría a muchos productores y generaría más casos de demandas que provocarían una situación incontrolable. El tribunal de segunda instancia de Nueva York le dio la razón a Louboutin y estableció que la suela roja es propiedad de la firma francesa siempre y cuando contraste con el color del resto del zapato.La suela roja es considerada un elemento distintivo y protegible de una marca.

Según Loubotin: “la suela roja es la última cosa que vemos de una mujer cuando se aleja por la calle, es como una señal que invita a fantasear”.



Sus diseños están considerados como una obra de arte (y se pagan como tal).

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