25 abr. 2014

El ingenioso origen de la Nutella

Os habéis preguntado alguna vez cual es el origen de esa crema tan buena de cacao y avellanas? Nutella, se ha convertido en casi una adicción para muchas jóvenes.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Europa se encontraba devastada y el acceso a las materias primas era difícil, entre ellas el cacao, que estaba gravado con un impuesto elevado.

Así que en 1946 el italiano Pietro Ferrero, dueño de una pastelería en la región del Piamonte, era consciente de esta situación y decidió crear un dulce novedoso en el que no tuviese que emplear grandes cantidades de cacao. El nombre de este dulce era Giandujot, una barra de chocolate rellena de avellanas que reducía considerablemente la cantidad de cacao y azúcar y que se servía en rebanadas sobre el pan. El nombre proviene de un personaje de marioneta, Gianduja, que representa al piamontés típico.

En el año 1951 Ferrero tuvo la idea de transformar la barra de chocolate en una crema que fuese fácil de untar, con una textura similar a la Nutella actual. Así decidió llamar a su nuevo invento como Supercrema Giandujot. El hijo de Pietro, Michele fue tomando las riendas del negocio y en 1964, con la intención de extender su venta más allá de las fronteras de Italia decidió cambiar el nombre y perfeccionar la receta. Para escoger la nueva marca comercial optó por utilizar la acepción inglesa de avellana «nut», a la que le añadió el sufijo latino de «ella».

El primer tarro de esta popular crema salió de la fábrica el 20 de abril de 1964 y cincuenta años después podemos encontrarlo en crepes, pasteles, trufas de chocolate o incluso en helados. 

Hoy en día, Nutella, es la crema de avellanas más vendida en el mundo y responsable de que Ferrero absorba un tercio de toda la producción anual de avellanas del planeta.(contiene sobre un 30% de pasta de avellana)

Es tal la pasión que levanta esta crema, que como curiosidad, dos bloggers en el año 2007 establecieron en Italia el 5 de febrero como el día mundial de la Nutella. En ese día debes comer toda la Nutella que puedas, compartir recetas, ver fotos y celebrar todo lo que se relacione con la misma.

Mientras aquí en España, el grupo grupo Starlux se basó a finales de 1960 en la receta italiana, de la crema Nutella, del grupo Ferrero para introducirla en el mercado español, creando Nocilla, aunque esta última tiene menos sabor a avellanas que la italiana. Nutella no iba a aparecer en la península hasta los años 90, por lo que Nocilla se convirtió en tradición de las meriendas en las casas españolas durante décadas. 

Es tal la fiebre mundial con esta crema que en el país Galo existe un hotel con la habitación Nutella et Chocolat este el nombre de un apartamento, ubicado en la Bretaña francesa, que puede alojar hasta 4 personas. Los amantes del cacao se van a sorprender con su interiorismo, un diseño hecho para el deseo, que te comerás con los ojos.

Ser fan de Nutella o de Nocilla y decidir cual comprar se debate entre la nostalgia emocional de la tradición de las madres de los 80 y la llegada del 'nuevo' sabor más concentrado en avellanas. Y tú de cual eres?

17 abr. 2014

The Hamptons, donde se encuentra la élite de Manhattan

Seguro que has oído hablar de los Hamptons, la zona más popular de veraneo (o fines de semana) para muchos de los privilegiados ricachones neoyorkinos y del resto de Estados Unidos, donde es frecuente encontrárnoslos tomando el brunch los Domingos o unos cócteles en verano, vamos el sitio por excelencia de la flor y nata.

The Hamptons, para aclarar, es un término usado para identificar a un grupo de pueblos en el extremo oriente de Long Island, la isla que se extiende hacia el este desde Queens, ubicada al otro lado de la ribera este del río de Manhattan. Técnicamente, para ser un “hampton”, el pueblo tiene que llevar la palabra en su nombre —East Hampton, Bridgehampton, Southampton— pero también están Watermill, Amagansett, Springs y Sag Harbor que, por cercanía e historia compartida, ya han sido incorporados al concepto Hamptons. Es decir, pueblos al borde del Océano Atlántico. En rigor, Sag Harbor no cuenta porque no tiene el nombre y es de bahía, pero es tan lindo y sus bienes raíces tan preciados, que a estas alturas forma parte de la colectividad. Y Westhampton, que técnicamente tendría que incluirse —tiene playas hermosas en el océano— es como el pariente pobre de los otros pueblos más elegantes. Conclusión: Los Hamptons es un estado mental. Y, para entenderlos —su atractivo, su psicología, su patología— hay que entender primero un par de cosas sobre Nueva York, ciudad que queda a dos horas y media (si el tráfico no colapsa las carreteras). 

El dinero no suele ser impedimento para los residentes veraniegos de Los Hamptons, inmortalizados en todo tipo de películas y teleseries, desde Sexo en Nueva York, a las más actuales Gossip Girl y Revenge. ¿Cómo podría serlo, si el precio promedio para una casa aquí ronda los tres millones de dólares? Recapitulando: tiempo y dinero. La falta de uno y la sobra de otro. En Nueva York nadie tiene tiempo para nada. Ni para ver a sus amigos: hasta con tu madre tienes que pedir cita!!! y segundo, el tiempo es dinero, y en Los Hamptons, a nadie le molesta pagar lo que sea con tal de ahorrarse problemas y pasársela en grande. 

Pero no siempre fue así. En el siglo XVII, los pueblos de Southampton e East Hampton fueron los primeros asentamientos ingleses de Nueva York, fundados por unos pobladores muy valientes. Aunque hoy en día poco rastro queda de esta herencia.

Tener casa de verano aquí es motivo de orgullo. Hace un siglo, los que veraneaban en estas partes venían de la más alta capa de la sociedad neoyorquina, estrictamente anglosajona dueños de muchas de las mansiones más nobles de la zona fueron, a finales del siglo XIX, fundadores de clubs exclusivos como el Maidstone Club de East Hampton y el Southampton Bath and Tennis Club, que siguen existiendo hasta el día de hoy, cerrando sus puertas a todos los que no tienen la alcurnia para ser miembros

Los Hamptons es más que un destino. “La gente se vuelve obsesiva, es como algo religioso, cada viernes hay que venir aquí”, De hecho, los fines de semana de verano en Manhattan, con la ciudad desierta y mesas disponibles en todos los restaurantes, pueden ser muy agradables. Pero queda la sensación de que uno es un perdedor si no está atascado en el tráfico camino de las playas de Long Island. Y llegar al destino es, realmente, como acceder al sueño americano. Pero eso si, los ricos, ricos de verdad, van a los Hamptons en helicóptero. Por unos 500 dólares, sólo ida, se evitan las colas de la carretera.

Así que "Bienvenidos a Los Hamptons", balneario preferido de cantantes, magnates, políticos y ricachones neoyorquinos de todo tipo. En Los Hamptons, aunque no necesariamente famoso, todo mundo es importante. O por lo menos eso cree. Existe la creencia de que nadie termina de conocer Nueva York hasta que conoce Los Hamptons. 

Welcome to The Hamptons!!

4 abr. 2014

Pisando con suelas rojas

En mi último viaje a París, no pude dejar de ir a visitar (eso si, sin comprar) la tienda de uno de los maestros del calzado francés ubicada en la Rue Jean-Jacques Rousseau... Os suena “the red soles”?


Christian Louboutin, nació en 1964 en París. Desde niño ya estaba fascinado por los zapatos de las señoras y cuando llegó a la adolescencia, dibujaba diseños de zapatos en sus libros escolares. Su inquietud en el mundo del diseño de calzado comenzó cuando oyó una conversación delante de un cartel en el que se representaban unos zapatos femeninos de tacón muy estilado. El cartel estaba en el Museo de las Artes Oceánicas de París y la conversación giraba en torno a la inconveniencia de ese tipo de tacón alto, elegante y delgado que llegaba a rayar la madera de los suelos de las casas. Después de esta duda, Christian Louboutin comenzó a trabajar en un diseño que no dañara los suelos de madera.

Su pasión le hizo abandonar pronto la escuela, y recibir formación en la escuela Roederer estudiando dibujo y artes decorativas. Más tarde trabajó como aprendiz en el Folies Bergère (la famosa sala de música francesa) donde observó que las actrices y los actores tenían 2 complementos fundamentales a su arte, las plumas y el calzado. Esto desarrolló aún más su amor por los zapatos y llegó a decir que "nadie usa zapatos como un bailarín en el escenario".

Louboutin siguió su formación junto a Charles Jourdan, y trabajó como freelance en una gama de talleres ilustres como Maud Frizon, Chanel y Saint Laurent. En 1988, Louboutin se unió a Roger Vivier que en ese momento era conocido como el Fabergé del calzado y que había colaborado previamente con el taller de Dior en la década de 1950. Bajo las enseñanzas de Vivier, Louboutin aprendió el dominio de hacer zapatos y aumentó sus habilidades a un nuevo nivel. Vivier se dice que inventó el stiletto o tacón de aguja que tanto inspiró a un joven Louboutin.

En el año 1991 abrió su propia boutique en Paris donde comenzó a exponer sus diseños que llamaban la atención por la originalidad y múltiples colores además de que el arco del pie era muy remarcado, lo que otorga mayor elegancia y una forma de caminar más sexy. En seguida sus zapatos se hicieron conocidos por sus colores vibrantes y exotismo. Fue fundamental para llevar tacones altísimos de aguja (12 cm) en los años 90 y en la dedada de 2000. Su deseo de “ hacer que una mujer se vea sexy, hermosa, para que sus piernas se vean siempre que pueda”.

Un día miró uno de sus zapatos y pensó que le faltaba algo de energía. Tomó un barniz de uñas Chanel, de un furioso color rojo italiano, y pintó con él la suela. Desde entonces todos sus modelos tienen la suela de ese color y nadie ha logrado convencerlo de que lo cambie, sin importar la forma o el colorido de cada zapato.

Louboutin comenzó a usar el rojo en las suelas de los zapatos de mujer llegando a convertirse en una señal distintiva entre su calzado. Por este motivo, en 2008 patentó la suela roja y demandó a Yves Saint Laurent por utilizar ese color en las suelas de algunos de sus diseños. Está el rojo burdeos, el rojo bermellón, el rojo carmesí, el rojo pasión y, después, el rojo chino. La tonalidad inconfundible pero, hasta ahora, imitable, que tiñe las suelas de los diseños firmados por Christian Louboutin. No obstante, de hoy en adelante, ni Zara, niSaint Laurent Paris (antes Yves Saint Laurent) ni ninguna otra marca, podrán volver a emplearlo. Al menos, no dentro de los márgenes de la legalidad. Porque el tribunal al que Louboutin recurrió la sentencia que favorecía a su competencia ha fallado en favor del maestro zapatero a quien ha reconocido su derecho a registrar el color rojo. La demanda fue rechazada en un primer momento por el juez, alegando que un color no puede considerase marca registrada. Darle a un calzado el monopolio sobre un color, que además es de los más utilizados en productos femeninos, afectaría a muchos productores y generaría más casos de demandas que provocarían una situación incontrolable. El tribunal de segunda instancia de Nueva York le dio la razón a Louboutin y estableció que la suela roja es propiedad de la firma francesa siempre y cuando contraste con el color del resto del zapato.La suela roja es considerada un elemento distintivo y protegible de una marca.

Según Loubotin: “la suela roja es la última cosa que vemos de una mujer cuando se aleja por la calle, es como una señal que invita a fantasear”.



Sus diseños están considerados como una obra de arte (y se pagan como tal).